Llega un punto en que el funcionamiento de la máquina se vuelve tan odioso, te duele tanto en las entrañas que no puedes colaborar con ella, no puedes colaborar ni siquiera de forma pasiva. Tienes que arrojar tu cuerpo sobre las palancas, sobre las ruedas, sobre los engranajes, sobre todo el aparato, y debes detenerla. Tienes que indicar a la gente que la maneja, a sus dueños, que mientras no seamos libres, ¡impediremos que la máquina funcione en absoluto!.
Mario Savio (1964)
En un discurso sobre la libertad de expresión en la universidad de Berkeley, California. Por aquel entonces, la administración de la universidad (pública) tenía prohibidas las actividades políticas dentro del campus; 40 años después, el discurso es perfectamente aplicable a nuestra máquina.
Parte del discurso (1.30min) se puede ver en éste vídeo, (muy importante leer la información del panel lateral).
Con los últimos 30 segundos del vídeo me dan ganas de salir a la calle y quemar un banco.


Guau!
Buenísimo también el canal de Youtube en el que está el vídeo. Un saludo :P
Sisis, el canal es de lo mejorcito en cuanto a videos de ese estilo, todos interesantísimos.