Desde siempre me han gustado las películas con temática post-apocalíptica, la trilogía de Mad Max, las películas (serias) de Zombies, las que van sobre la guerra fría como El Día Después o Amanecer Rojo, de pequeño me aficionaba a cualquier película con tal de ver el fin de la civilización; ahora, películas recientes como Soy Leyenda, 28 Días Después son para mí, una delicia. Lo que tienen en común todas estas películas es el fin de la humanidad, la puesta a cero de nuestro reloj, la soledad más absoluta y real, la esperanza en los humanos como individuos y no como civilización.
Hace poco un amigo me recomendó el libro “La Carretera” de Cormac McCarthy, quien ganó un pulitzer por dicho libro, McCarthy es el autor del libro “No es país para viejos” del cual se hizo la penúltima película tan premiada de los hermanos Coen.
Antes de comprar el libro eché un vistazo a la sinopsis.
La última novela del gran Cormac McCarthy tiene como escenario un terreno baldío, un páramo carbonizado que es lo único que queda de lo que alguna vez fue Norteamérica. Ya no existe más vida sobre la tierra que la humana y los hombres se comen los unos a los otros. Un padre y su hijo recorren este mundo apocalíptico sin saber cuál es su destino. El protagonista recuerda los viejos tiempos, pero no sabe con certeza si esa memoria no es más que un mito, una necesidad de crear una historia fundacional que dé sentido a la desolación que le rodea.
De putamadre, pensé.
Me leí el libro en unos 3 días, me había enganchado a él y necesitaba saber constantemente lo que les pasaría al hombre y al niño. McCarthy usa una narrativa simple, desde el punto de vista de un espectador, los dialogos son simples, los personajes no expresan sus sentimientos con palabras o dialogos profundos, es el espectador quien observa en cada detalle y en cada palabra lo realmente jodidos que están los personajes, que no hay marcha atrás, y que el mundo jamás volverá a ser lo que una vez fué.
En definitiva, se estrenará la película este año, la protagonizará Viggo Mortensen y la dirección corre a cargo de un tal John Hillcoat (?), somos muchos los que esperamos que se haga una (por lo menos) decente película.
Como curiosidad, cuando fuí a un supermercado días después de haber leído el libro, no pude evitar ir pasillo de las conservas y ver la fecha de caducidad de cada cosa (en el libro, uno de los bienes más preciados era una lata de conservas) casi todas caducaban en el 2012. Cojonudo, si el mundo se acaba mañana por lo menos tendremos comida para los próximos 3 años.
Tiempo prestado y mundo prestado
y ojos prestados con que llorarlo.

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